Un día con nuestros antepasados

Helena poniendo la mano en la pintura rupestre

Helena poniendo la mano en la pintura rupestre

El 19 de marzo, mi familia y yo fuimos a Atapuerca, pero primero estuvimos visitando la catedral de Burgos. Estar en Burgos fue precioso, pero después,  en Atapuerca fue deslumbrante.

Primero, en Burgos, llegamos con el autobús cerca de la catedral y  nos bajamos junto con un guía llamado Andrés, que sabía un montón y nos enseñó la catedral , aunque no pudimos visitar algunos lugares por falta de tiempo. La catedral de Burgos estuvo muy bien.

Después fuimos al museo de la evolución humana y lo vimos entero, que conste que había cuatro plantas; en la primera vimos cuatro plataformas y encima de ellas estaban los paisajes de Burgos hace muchísimos años. Luego subimos a la segunda y lo primero que vimos fue el barco de Darwin, nos metimos en él y vimos todo el barco por su interior, a continuación vimos un cerebro gigante y a su lado un cerebro humano metido en un recipiente con un líquido bastante raro. Luego Andrés nos llevó a una sala en la que pudimos ver la evolución humana desde el chimpancé, pasando por el hombre de cromañon hasta el hombre actual. También en esa sala nos enseñaron a Miguelón, un hombre prehistórico que murió porque le pegaron un golpe en la mandíbula superior y un diente se le subió un poco más, incrustadose en la piel y causándole una infección muy grave que solo le permitiría vivir unos pocos días, pero gracias a algunos de sus familiares pudo vivir unos cuantos meses más aunque con bastante dolor. Al final acabó muriendo.

Después nos dejaron tiempo libre para ver el museo y yo me metí en el cerebro gigante, había un montón de cables gordos y flacos que de repente brillaban y luego se apagaban.

Luego mi familia y yo subimos al tercer piso. Situada en el centro había  una bola de hierro en la que mi madre y yo entramos. Dentro, las cuatro paredes formaban una pantalla  y parecía como si a nuestro alrededor hubies un barranco. Daba la sensación de que nos caíamos si lo pisábamos y yo tenía mucho miedo pero vino un chico que era de nuestro grupo, un niño de doce años, puso un pie para comprobar a ver si se caía y  dijo que era cristal. ¡Ya no teníamos miedo! Después mi padre y yo vimos unas tumbas con esqueletos . Al final  subimos al útimo piso y nos proyectaron varios vídeos sobre  la Prehistoria.

Luego todos nos fuimos a comer y después nos enseñaron un lugar donde habían encontrado distintos huesos y finalmente fuimos a un parque donde nos enseñaron cómo fueron evolucionando los hombres de la prehistoria. Habían encontrado pinturas rupestres y manos pintadas, nos hicieron preguntas sobre las pinturas rupestres y como yo adiviné una, la guia me dijo que pusiera la mano para dejar una pintura rupestre de mi mano, la puse, sopló y mi mano se quedó plasmada en la pared. Vimos también una cabaña, nos metimos y estuvimos un montón de rato intentando hacer fuego pero no lo conseguimos y cuando ya nos ibamos, el chico de doce años le dio un golpe a la leña y de repente apareció fuego.

Antes de ir a Abárzuza, nos quedamos un rato en Estella para comer algo y de ahí nos fuimos a casa.

2 comentarios

  1. Muy interesante tu relato del viaje a Burgos y a Atapuerca. Si lo escribís, nosotros/as también viajamos y disfrutamos al leerlo. Eskerrik asko!

    • Laura el 30 marzo, 2011 , a las 12:47
    • Responder

    Por lo que nos has contado Helena parece un sitio muy interesante. ¡Cómo hemos evolucionado!

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