Mi perro nuevo Argi

Aquí tenemos a Argi

No hace mucho, en enero, nos fuimos un sábado a Logroño mis padres, mi hermana y yo. Nos encontrábamos cenando en el  restaurante Fosters Hollywood cuando mi padre nos dijo que a la mañana siguiente iba a llegar a casa  un paquete con unos objetos para su nueva moto Escuter.

El domingo estaba durmiendo tan a gusto en mi dulce y suave cama, cuando viene mi hermana corriendo, enciende la luz y me tira de la cama. Yo le renegué y le pregunté por qué lo había hecho, ella me dijo que hablara en silencio. Me llevó a la entrada de casa, y… ¡Había una caja de transporte para mascotas delante de la puerta! Me acerqué un poco, me asomé y pude contemplar el rostro de un cachorro muy chiquitín y muy bonito. Su raza era el Bichón Maltés. Era blanco como la nieve, y tenía unos ojos negros como el carbón. Me miró tembloroso y de forma extraña. Yo me quedé entusiasmada y mi hermana casi se puso a llorar de la emoción. ¡No me lo podía creer, llevábamos soñando con un perro desde siempre y al final ese sueño se hizo realidad!

Para no asustarle, le abrimos la puerta de su caseta y le pusimos un bol lleno de leche caliente, pero no se atrevía a salir y le tuvimos que coger en brazos y sacarle por nosotras mismas. El pobre estaba temblando de miedo, ¡Es que… llegar a un sitio nuevo y conocer a personas nuevas…! Al llegar mi madre … ¡las dos le dimos un fortísimo abrazo en cuanto entró por la puerta y le dimos un millón de besos!

A continuación mi hermana, boquiabierta le llamó por teléfono a Judit, la hermana de Estela, para darle la noticia y para que viniese a verlo. Cuando llegó a mi casa estuvimos un rato jugando con él y al final se tranquilizó. Luego vino mi madre porque era la hora de comer y Judit se fue a su casa. El cachorro intentaba llegar a la mesa donde estábamos comiendo y pegaba unos ladridos muy fuertes. Al final mi madre y yo bajamos a Estella a comprar comida para perros y algún que otro juguetito. Cuando volvimos a casa mi hermana estaba dormida en el sofá con el perro encima de su cara también dormido. Me acerqué un poco y di un fuerte aplauso, entonces los dos se pegaron un susto tremendo y yo me reí a carcajadas. Luego mi madre le hizo al cachorro una caseta de cartón que parecía un mini chalé. Al parecer le encantó al perro y nada más dejarla en una esquina del salón el cachorro salió disparado del sofá hasta su caseta nueva y allá tan tranquilo se quedó dormido.

Estuvimos toda la tarde jugando con él. Luego, hacia las ocho de la tarde vinieron Jesús, Daniel y sus padres a verlo. Les gustó, jugaron con él un poco y después se fueron a su casa. A continuación vinieron mis tíos, Cristina y Jesús a traernos comida que había hecho mi tía y de paso estuvieron un rato viendo el perro. Cuando vino mi padre a casa nos preguntó a ver si nos había gustado la sorpresa, y nosotras le contestamos que no nos gustó, ¡que nos encantó!

Luego vinieron mis amigas Mayra y Lucía a llamarme para ver si iba a salir a jugar, les dije que no porque un animal se había metido en mi salón. A ellas les extrañaron mis raras palabras, les dije que fueran a la sala y que contamplaran lo que había allí. ¡Se quedaron atçonitas! Al cabo de un rato en mi salón ya estábamos mi hermana, mis tios, mi padre, Mayra, Lucia y yo. Mi padre me dijo que teníamos que pensar en ponerle un nombre, así que nos pusimos «manos a la obra» hacia la búsqueda de nombres. A Mayra se le ocurrió Nevado, pero no nos gustó la idea y seguimos pensando. Al cabo de unos instantes a mi tía se le ocurrió Copito de Nieve, pero mi padre dijo que era muy largo y muy cursi, dijo que se debía de componer el nombre de dos sílabas. A mí se me ocurrió la brillante idea de llamarle Argia y todos dijeron que era muy buena idea, pero a continuación pensé en acortar el nombre y salió Argi. Los demás dijeron que la idea era aún mejor y que definitivamente su nombre sería Argi.

La noche del primer día, Argui estuvo todo el rato ladrando y raspando la puerta del salón, que era donde se encontraba. Al cabo de unas horas se calló y se durmió pero mi madre tuvo que estar hasta las cuatro de la mañana jugando con el perro para que se cansara y se durmiese de una vez. ¡Qué sorpresa más grande nos llevamos ese día!

¿Vosotros/as tenéis alguna mascota? ¿Cómo es? ¿Querríais tener una? ¿Os gustan los animales?

1 comentario

    • Oihane el 17 febrero, 2012 , a las 12:02
    • Responder

    ¡Qué sorpresa más grande te llevaste! Es un perro muy bonito. Seguro que ese día sería un día de locos. ¡Cuídalo muy bien!
    Un saludo para Argi y para ti Oihane

Deja un comentario

Tu email nunca se publicará.