Mi abuela Palmira.

Mi abuela Palmira nació en Sorlada ( Valle de la Berrueza ) en 1928. Sus padres Inocencio e Ilaria tuvieron 9 hijos y Palmira era la octava. A su hermano mayor nunca lo conoció porque con 14 años se marchó a Argentina y no volvió. Una curiosidad de la madre de mi abuela es que no sabía ni leer ni escribir pero para contar el dinero usaba unos palitos y así hacía sus cuentas.

Mi abuela acudía a la escuela con su mejor amiga Nati. En su pueblo tenía una profesora que le enseñó a contar hasta 10 en euskera. Recuerda una anécdota del colegio en el que una compañera estuvo un día levantándose las faldas del vestido para enseñar las bragas que le habían hecho de algodón, ya que las que se utilizaban eran de tela.

Le gustaba jugar a la pelota en el frontón, también jugaba a las tabas y paseaba por la carretera del pueblo. No tiene buen recuerdo del día de los inocentes porque de muy niña le hicieron ir de casa en casa dando recados, ella iba con zapatillas, había nevado y pasó muchísimo frío.

Mi abuela Palmira en su boda .

Mi abuela Palmira en su boda .

Al ser la penúltima de los hermanos, los mayores la cuidaban mucho y le encargaban los reyes en los Arcos. El regalo consistía en una culebra hecha de mazapán y enfundada en una bonita caja (tan bonita que mi abuela la guardaba)

A tres de sus hermanos les tocó ir a la guerra, uno de los cuales resultó herido y le dejaron volver a casa a recuperarse, alguien se chivó de que ya estaba recuperado y le hicieron volver a la guerra, al poco tiempo recibieron noticias de  que había muerto gangrenado.

Eran malos tiempos y Palmira y su hermana Valen se  trasladaron a Estella en busca de trabajo. Mi abuela trabajó en las tareas domésticas en casa de Roque María de Estella, recuerda que le daban una bata para trabajar en verano y otra en invierno. En esta casa vivía un cura, Don Nicasio, el cual algunas veces le mandaba a preparar comida para los presos que había en la cárcel de Estella que estaba en el actual museo Gustavo de Maeztu.

En sus ratos libres hacia punto  y ganchillo y quedaba con su hermana Valen para ir al cine Teatral, en fiestas de Estella salían y uno de los días soltaban vaquillas para las chicas.

Conoció a mi abuelo Esteban en Murugarren ya que unas amigas la invitaron a fiestas de ese pueblo. Cuando mi abuela estaba de vacaciones en Sorlada, mi abuelo iba a visitarla en tren de Estella a Murieta y de Murieta a Sorlada. Se llevaba la bici ya que también la bici viajaba en el tren.

Se casaron en Sorlada cuando mi abuela tenía 26 años. Llevaba un vestido negro y la comida la hicieron en su casa; de viaje de novios se fueron por Logroño y Bilbao.

Comenzaron su nueva vida en Murugarren y llegaron poco a poco sus hijos ( hasta 8 hijos tuvo mi abuela) Los cinco primeros nacieron en casa, después como a mi abuelo le salió trabajo en Pamplona se trasladaron a vivir allí y nacieron los tres siguientes en Pamplona.

Pasado este tiempo regresaron a Murugarren, hicieron una casa nueva y allí transcurrían los días de mucho trabajo: hacía punto, cosía a máquina, en el invierno hacían la matanza de cerdo y los chorizos y morcillas.

Este año pasado mis abuelos celebraron los 60 años de casados pero mi abuela ya no pudo disfrutar mucho de la fiesta porque tiene la enfermedad de Alzheimer y necesita que la cuiden constantemente.

15 comentarios

Ir al formulario de comentarios

    • Sonia el 5 marzo, 2014 , a las 21:46
    • Responder

    Nunca había oído el nombre de «Palmira». Es una pena que tenga Alzheimer. Se me hace muy extraño y muy triste que no haya podido tu abuela conocer a su hermano, no saber nada de su vida pero bueno son cosas que pueden pasar a cualquiera.

    Un saludo.

    • irati el 5 marzo, 2014 , a las 21:48
    • Responder

    ¡Qué nombres más raros se ponían antes, no como ahora que se ponen Ane o Carla que esos son fáciles!.

    • aintzane el 6 marzo, 2014 , a las 21:16
    • Responder

    Yo no tengo ni idea de dónde está Sorlada.
    Mi abuela tenía 12 hermanos y también fue huérfana.
    A mi me parece bastante raro lo de que muchas mujeres se casaran con ropa negra porque de normal se suele ir con un vestido blanco.
    Saludos.

    • Marta el 8 marzo, 2014 , a las 23:34
    • Responder

    !Qué bien que le enseñaron a contar en euskera porque creo que en muy pocos sitios se podía dar euskera en las escuelas! Me hace mucha gracia lo de las bragas de algodón porque para ella tenia que ser toda una novedad..

      • Carla el 19 marzo, 2014 , a las 17:48
      • Responder

      Lo que dices, de momento en ningún artículo hemos puesto que les enseñaban a contar en euskera.
      Solo en el caso de mi abuela.
      Un abrazooooo,

      Carla

    • sergio el 8 marzo, 2014 , a las 23:59
    • Responder

    Casi todas las abuelas en sus ratos libres y como diversión paseaban por la carretera y cuando podían bajar a Estella era algo extraordinario !Qué vida!

    • gonzalo el 9 marzo, 2014 , a las 20:30
    • Responder

    El nombre Palmira es un poco raro, no lo había oído nunca.

    • Ainara el 10 marzo, 2014 , a las 12:23
    • Responder

    Yo creía que el nombre «Palmira» no era para personas.
    Me parece que tu abuela es de las abuelas a las que les ha tocado mucho viajar.
    He ido muchas veces a Murugarren, pero una vez fui contigo, con tu padre y con Aintzane a casa de tu abuela, y me acuerdo que jugamos por el pueblo con tus amigas y con tus primos.
    Yo ya sabía que tus abuelos el año pasado cumplieron 60 años de casados, porque salisteis toda la familia en una foto en el periódico.

    • ruben el 10 marzo, 2014 , a las 20:08
    • Responder

    Qué nombre más raro pero ahora son más faciles. Casi todas las abuelas en sus ratos libres y como diversión paseaban por la carretera y cuando podían bajar a Estella era algo extraordinario !Qué vida!

    Un abrazo Rubén

    • Ariadna el 10 marzo, 2014 , a las 20:36
    • Responder

    Sí que había oído alguna vez el nombre de Inocencio pero nuca había oído Ilaria. Antes tenían muchos hijos, no sé cómo podían caber todos en casa. Qué pena que tu abuela no consiguiera conocer a su hermano que se fue a vivir a Argentina tan joven. Qué mala persona el que dio el chivatazo de que su hermanos se encontraba mejor, casi había conseguido no tener que volver a la guerra. Tu abuela se tuvo que marear tanto ir y volver a Murugarren.

    Saludos.

      • Carla el 19 marzo, 2014 , a las 17:49
      • Responder

      De verdad, las casas eran pequeñas, y tan pequeñas… pero entraban todos aunque eran 14 más los tíos cuando venían.

    • Edurne el 11 marzo, 2014 , a las 19:58
    • Responder

    Yo nunca había oído ese nombre y me parece un poco raro. A mí me daría mucha pena no conocer a mi hermano. ¿A ella no le da pena?
    Me parece impresionante que no supiera ni leer ni escribir,sí que tenía que discurrir, porque contar con palillos…
    Qué mal día tuvo que pasar tu abuela el día que le levantaban las faldas.

    Saludos

      • Carla el 12 marzo, 2014 , a las 21:43
      • Responder

      No sé si le da pena, ahora ella ya no lo recuerda.
      Un abrazo,

      Carla

    • Alba el 28 marzo, 2014 , a las 16:42
    • Responder

    Cuándo he cliqueado en gangrenado me ha dado mucho asco, ver el pie. Pobre de tu abuela que se le murieron dos hermanos. A mí me parece que tu abuela tuvo muchos hermanos (9). Qué pobre tu abuela el día del inocente…

    Un saludo.

    ALBA

  1. A mí el nombre Palmira me recuerda a una palmera de chocolate aunque también me parece un poco raro el nombre Palmira. Qué pena que tenga la enfermedad de Alzheimer

Deja un comentario

Tu email nunca se publicará.