Tasio el salinero

Había una vez una familia pobre que vivía al lado de un río salado (Dolva). 

Tasio con el cofre

Tasio con el cofre

Era salado porque sus aguas nacían en una zona de rocas saladas, Dolva atravesaba un pueblo que se llamaba Adalama de la Sal.

El padre (Tasio) cada día picaba un poco en las minas de sal porque le gustaba mucho ese trabajo y necesitaba dinero para vivir. Todos los días trabajaba allí, incluso los fines de semana.

Las minas de sal eran muy grandes, se encontraban al lado de donde vivían. Un día Tasio estaba picando en las minas de sal y encontró un cofre muy grande, fue al lado del río y avisó a su familia. El niño (Ignacio) fue corriendo a cogerlo, lo abrió y tenía mucho dinero.

Las salinas

Las salinas

Tasio con el dinero que tenían construyó unas salinas. Como cada día sacaba mucha sal la iba vendiendo; a Ignacio le daba cuatro sacos de sal cada día para que los vendiera por el pueblo y alrededores. Preparaba su burrito (Wiski), le cargaba los sacos de sal y su madre le hacía unos bocadillos para él y le daba comida para Wiski. El niño iba muy contento cantando. Iba gritando por los pueblos:

-¡ Señores y señoras, vendo sal por sacos o por kilos, el saco vale 10€ y el kilo 1,50€!

Wiski esperando a marcharse

Wiski esperando a marcharse

Tasio y Margarita se fueron a otros pueblos más lejanos a vender sal con cuatro caballos que tenían.

Ignacio regresó a casa con los capachos llenos de dinero. Margaita y Tasio le esperaban en las salinas. Con todo aquel dinero que ganaron se hicieron una casa. Antes no tenían casa entonces se construyeron una casa muy grande, tan grande que se gastaron todo el dinero que tenían y se arruinaron.

Margarita dijo:

-Vamos todos a las salinas a sacar sal y cuando tengamos doce sacos iremos de nuevo a vender.

Ese año no llovió mucho y cuando fueron a las salinas se encontraron el río seco; no podían sacar sal, se habían quedado sin trabajo y sin dinero y la casa sin terminar. Tardó mucho, muchísimo tiempo en llover, mientras no llovió abandonaron las salinas.

La casa

La casa

Como no tenían nada de trabajo aprovecharon a buscar trabajo mientras daban una vuelta con los caballos y el burro. Al anochecer regresaron a casa, de lejos vieron a alguien paseando por alrededor de la casa. Era un amigo de Tasio que estaba viendo la casa que no tenía ventanas, puertas, camas… El amigo de Tasio ya se había enterado de que se quedaron arruinados y quiso ayudarles poniéndoles ventanas, camas etc.

Hicieron un trato: que al terminarles la casa le daban diez sacos de sal. Pasó mucho tiempo y empezó a llover. Se pusieron a trabajar y cuando ya cogieron diez sacos, se los llevaron al amigo de Tasio.

Ya fueron felices. Colorin colorado la sal se ha terminado.

11 comentarios

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    • Daniel el 10 diciembre, 2014 , a las 20:11
    • Responder

    Es muy original tu cuento y además los dibujos son muy bonitos.

    Un saludo
    Daniel

    • Rubén el 10 diciembre, 2014 , a las 20:55
    • Responder

    Qué guay ha sido tu cuento. Ha tenido mucha suerte Tasio en encontrar un cofre grande, pero creo que pare él lo mejor fue que teía dinero dentro.

    Un abrazo de Rubén

    • Ainara el 10 diciembre, 2014 , a las 22:20
    • Responder

    Esta historia se nota mucho que es inventada, porque si el río se seca, la sal se quedaría y si son pobres no podrían tener caballos. De todos modos es muy muy bonita y además los dibujos que has hecho te han salido fenomenal.

    • Aintzane el 10 diciembre, 2014 , a las 22:22
    • Responder

    Me ha parecido un cuento muy bonito y con mucha imaginación. Me alegro de que al final la familia acabase bien, porque a mí me encantan los finales felices.
    Saludos.

    • Marta el 10 diciembre, 2014 , a las 22:51
    • Responder

    ¡Qué suerte que se encontró un tesoro en las minas!! El amigo de Tasio fue muy amable con ellos por ayudarles, poniéndoles ventanas, camas y lo demás para terminar de construir la casa. Y también gracias a la lluvia pudieron seguir con su trabajo.

    Un saludo, Marta

    • Ion el 11 diciembre, 2014 , a las 20:55
    • Responder

    Carla, este cuento es muy bonito y muy interesante. Lo que más me ha gustado es cuando Tasio y el amigo de Tasio hicieron un trato. Aunque también me ha gustado cuando encuentran el cofre. Si yo encontrara un cofre me pondría histérico.

    Un saludo de Ion.

    • Alba el 11 diciembre, 2014 , a las 22:25
    • Responder

    ¡¡Qué suerte que tenía ese amigo tan majo!! Este cuento sirve para aprender que cuando tienes mucho dinero no te lo tienes que gastar todo de golpe. ¡¡Qué suerte que Tasio se encontró el cofre!! A mí tu cuento me ha gustado mucho, es muy original.

    Un saludo de Alba

    • Edurne el 11 diciembre, 2014 , a las 22:27
    • Responder

    Tu dibujo y tu cuento son muy bonitos, vamos que de mayor tendrás que ser o escritora o pintora ya que lo harías genial. Tu cuento tiene mucha imaginación y es muy largo. Ojalá habrían sido un poco más listos y no se hubiesen gastado todo el dinero en una casa tan grande, aunque si no, el cuento no seria tan divertido. Más vale que su amigo le ayudó.

    Un saludo, Edurne.

    • Irati el 12 diciembre, 2014 , a las 12:15
    • Responder

    Me ha encantando tu cuento. Qué suerte ha tenido. Qué bonitos han sido tus dibujos.

    Un saludo, Irati.

    • gonzalo el 12 diciembre, 2014 , a las 15:31
    • Responder

    Qué suerte que se encontró ese tesoro en las minas. Yo no habría invertido todo el dinero en la casa sino que me hubiera hecho una casa normal para que me sobre dinero e invertirlo en otras cosas.

  1. ¡Qué cuento más precios pero…»¿la sal se ha acabado?» qué final más raro, rarito, y si eran pobres ¿cómo tenían un burro?
    Bueno, hasta luego, Unai

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