El duende mágico y la sal

Érase una vez una niña llamada Catalina que vivía sola en una casita muy pequeña y bonita del monte. El monte era muy solitario y estaba lleno de hayas y encinas. La niña no tenía lo que comer y tenía que ir a buscar comida por el pueblo.

La casa de Catalina

La casa de Catalina

Un día estaba buscando comida y una mujer llamada Maite le dijo:- “yo tengo un duende mágico que te dice donde puedes encontrar sal y gratis.” Catalina le dijo: ¿y yo para que quiero sal? Maite le explicó que la sal servía para conservar los alimentos, para dar sabor a la comida etc… Catalina le dijo:- “pero yo no tengo alimentos entonces no la puedo utilizar para nada”. Maite le preguntó:- “bueno ¿lo quieres o no?” Catalina se acordó de que la sal si la vendes vale mucho dinero así que le dijo que sí. Maite se lo dejó, con una condición, “que dentro de 10 días se lo devuelva” Catalina se fue muy contenta con su duende verde, gracioso y mágico.

El duende mágico

El duende mágico

Al llegar a su casa le dijo al duende: “Duende llévame a donde haya sal”, y el duende no le llevaba. Catalina lo repitió y lo repitió pero no le llevaba a ningún lugar. Estaba muy preocupada ya que pensaba que se había estropeado y fue otra vez a buscar a Maite; pasaban las horas y Catalina no la encontraba.

Al día siguiente la pudo encontrar y le dijo:- Maite ¿por qué el duende mágico no hace su trabajo? y Maite le dijo: ¡Es verdad, se me olvidó decirte las palabras mágicas! Maite le dijo que las palabras mágicas eran:-“Que la sal aparezca ya”. Catalina fue muy contenta a casa, se dirigió al duende y dijo las palabras mágicas.

El duende le llevó en una máquina del tiempo a una gran mina de sal de Remolinos, allí observó que estaban trabajando muchas personas, ellos le preguntaron: ¿te ha traído aquí el duende mágico? Ella les dijo:-sí y ¿a vosotros? a nosotros también. Los que estaban trabajando le dijeron:- oye ¿quieres trabajar con nosotros? y ella muy contenta les dijo que sí.

Estuvo trabajando en las minas de sal con los demás y así vendiendo la sal pudo seguir con su vida. A partir de ese día se casó con un hombre que estaba en la mina y con él se hizo una casa y tuvo hijos.

11 comentarios

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    • Ion el 11 diciembre, 2014 , a las 21:04

    Aintzane, me ha encantado el cuento. Es muy bonito y muy interesante el cuento. Una pregunta: el duende ¿es de cristal o de carne?.

    Un saludo de Ion.

    • Alba el 11 diciembre, 2014 , a las 22:17

    Tu cuento es muy gracioso. A mí me ha gustado mucho. Menos mal que Catalina encontró a Maite y le dijo las palabras mágicas, porque si no… Se nota que a tu cuento le has echado mucha creatividad. Los dibujos están muy bonitos, sobre todo el del duende.

    Un saludo de Alba

    • Aintzane el 12 diciembre, 2014 , a las 12:00

    Qué maja fue Maite por dejarle el duende a Catalina, y qué majos los trabajadores que le dejaron a Catalina trabajar con ellos. A mí tu cuento me ha encantado. En mi cuento también aparece un duende.

    Saludos.

    • Ainara el 12 diciembre, 2014 , a las 12:03

    Este cuento me ha parecido muy bonito.
    Qué suerte ha tenido la niña de encontrar a Maite, si no sin el duende seguiría pobre sin nada con lo que comer. Es un poco extraño, porque la niña dices que a los días se casa y que desde tan pequeña ya empieza a trabajar en las minas de sal, pero como es mentira da igual.

    • Marta el 12 diciembre, 2014 , a las 12:08

    ¡¡Qué suerte tuvo Catalina de encontrarse con Maite!! Gracias a ella y al duende pudo encontrar un trabajo, casarse y tener hijos. Tu cuento me ha gustado mucho y ha sido muy divertido.

    Un saludo, Marta

    • Rubén el 12 diciembre, 2014 , a las 12:22

    Me ha gustado mucho tu cuento y tus dibujos también son muy bonitos y divertidos. Qué bien que haya encontrado trabajo y que Catalina tenga sal y ahora dinero.

    Un abrazo de Rubén

    • gonzalo el 12 diciembre, 2014 , a las 15:22

    Qué cuento tan bonito. Yo si me ofrecieran ese duende también me lo pensaría. Menos mal que al final vivió bien.

    • unai el 12 diciembre, 2014 , a las 16:03

    Qué cuento más bonito pero una niña que se casa y tiene un hijo es un poco raro, muy raro, así que la próxima vez piensa algo con más lógica

    • irati el 12 diciembre, 2014 , a las 17:03

    Me ha encantado tu cuento y… ¡qué bien dibujas!. Qué suerte tiene de encontrarse con un duende mágico.

    Un saludo, Irati.

    • Carla el 13 diciembre, 2014 , a las 17:48

    Qué guay es tu cuento, los dibujos están super bonitos. Casi todos los cuentos tienen duendes o gnomos. Qué mala suerte tuvo Catalina de no ir a un sitio donde hubiese sal.

    Saludos,

    Carla

    • Daniel el 17 diciembre, 2014 , a las 18:37

    Qué suerte tuvo de trabajar allí, casarse y tener hijos.

    Un saludo,
    Daniel

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