El monstruo de sal y el minero

Hace mucho tiempo en el desierto de Israel el agua no era salada. Cerca del Mar Muerto había una mina de sal en la que habitaba un monstruo de sal que hacía que todos los que entraban se transformasen en estatuas de sal. Tenía sus manos lanzadoras de rayos de sal.

El gigante monstruo lanzando rayos de sal.

El gigante monstruo lanzando rayos de sal.

Un caluroso día de verano un minero alto, feo, flaco, muy listo con gafas y pecas pasaba por ahí, vio la mina, era tan grande que no se veía el cartel de peligro y entró.

Todo al principio iba bien y a la media hora se oyó un rugido. Dominado por la curiosidad el minero fue a mirar y después de un rato andando apareció un monstruo de 25 metros de altura hecho todo de sal, saliendo de una casa de sal. El monstruo empezó a lanzarle rayos de sal pero el minero ágilmente los esquivó.

El monstruo le retó a un duelo al minero y el minero aceptó. El minero se calzó su traje gigante y se enfrentaron. El minero empujó tan fuerte al monstruo que cayó sin fuerzas al mar cuyo agua no era salada como antes habréis leído y se disolvió y se expandió por todos los mares del mundo y por eso el agua del Mar Muerto es muy muy muy salada y si te metes puedes estar tranquilo/a porque flotas y no te ahogas.

11 comentarios

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    • Edurne el 17 diciembre, 2014 , a las 15:43
    • Responder

    ¡Vaya, tenia que tener mucha fuerza ese minero porque para conseguir tirarlo! Ahora que me has contado este cuento me da un poco de miedo meterme al mar, porque si se vuelve a formar jajaja. Tu cuento es muy bonito. No me extraña que tu cuento sea de monstruos, porque con lo que te gustan…

    Un saludo, Edurne.

    • Ion el 17 diciembre, 2014 , a las 17:23
    • Responder

    Unai, este cuento es muy bonito y muy interesante. Me ha gustado mogollón. El monstruo de sal sí que era grande porque igual mi casa mide veinticinco metros.

    Un saludo de Ion.

    • Daniel el 17 diciembre, 2014 , a las 18:05
    • Responder

    Qué divertido el cuento y muy bien por pensar ese final.

    Un saludo,
    Daniel

    • Carla el 17 diciembre, 2014 , a las 21:27
    • Responder

    ¡Pobre gente! ¡Qué malo era el monstruo! Pobre minero que era feo y con pecas. ¡Qué alto era el monstruo!

    Saludos,

    Carla.

    • Rubén el 17 diciembre, 2014 , a las 21:29
    • Responder

    Qué ágil era el minero pero el monstruo lanzaba rayos de sal. Lo mejor es que ahora se puede flotar sobre el Mar Muerto.

    Un abrazo de Rubén

    • Ainara el 17 diciembre, 2014 , a las 22:26
    • Responder

    Tu cuento es bonito, pero al final estás venga poner «el minero…» y queda muy repetitivo.
    Creo que este cuento está bien pensado, como el monstruo se cayó al agua se esparció la sal por los mares, pero en el Mar Muerto más porque fue allí donde cayó.

    • irati el 26 diciembre, 2014 , a las 12:17
    • Responder

    Me ha encantado tu cuento,qué fuerza tiene que tener que le tiró al monstruo. Yo no le podría tirar.

    Un saludo, Irati.

    • Marta el 1 enero, 2015 , a las 18:30
    • Responder

    ¡¡Ese minero sí que era fuerte!! Has tenido mucha imaginación para hacer este cuento. Me ha gustado bastante este cuento y tiene mucho sentido.

    Un saludo, Marta

    • Aintzane el 13 enero, 2015 , a las 17:48
    • Responder

    Qué cuento tan bonito, menos mal que al final todo sale bien, ¡Me encanta que al final todo salga bien! y además gracias al minero, si vamos al Mar Muerto flotamos, je,je.

    Saludos.

    • gonzalo el 13 febrero, 2015 , a las 13:50
    • Responder

    Qué guay pero yo si escuchara ese rugido tendría un poco de miedo. Pero también me gusta mucho el Mar Muerto.

    • Alba el 16 febrero, 2015 , a las 13:17
    • Responder

    ¡Qué bien que el minero le ganara al monstruo! Yo nunca he estado en el Mar Muerto, me gustaría mucho ir. Ahora ya sé por qué en el Mar Muerto flotamos, jejeje. Qué fuerte era el minero. A mí me ha gustado mucho tu cuento.

    Un saludo de Alba

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