Terminamos el curso en Iranzu

Un año más ha llegado el fin de curso y qué mejor despedida que una marcha por el monte para seguir conociendo nuestro entorno y la toponimia de los lugares por donde pasamos. ¡Y como siempre, finalizando la misma en Iranzu con un buen calderete!

A las 9:00 salimos hacia Zunbeltz alumnos/as, exalumnos/as , padres, madres, profesores y profesoras. El tiempo no podía ser mejor: temperatura de 19º  y sol con alguna nube suelta. Los guías Javier Sáinz y Fernando Morrás nos han llevado por un sendero  que termina en el Portillo de Las Palomas y Portandia. Este primer tramo lo hemos recorrido envueltos en uno de los hayedos más impresionantes de la sierra. El suelo estaba mojado ya que el día anterior había llovido bastante. El pájaro carpintero nos acompañaba con su canto, los limacos hacían acto de presencia y nuestras botas se impregnaban de la humedad del ambiente.

El esfuerzo final ha tenido su recompensa pues desde el raso de Zanabe se divisaban unas vistas preciosas destacando el monte Beriain, Dulantz y La Peña Azanza. La alfombra que teníamos a nuestros pies en este caso la formaba una buena colección de falsa manzanilla. Nos encontrábamos cerca de la txabola de Matías (1008 m), que es donde hemos repuesto fuerzas con los «bocatas» del almuerzo. Hemos dejado atrás la balsa de Tángano, el alto de Agadía y los dólmenes de Lizarrate.

De nuevo nos encontramos en un lugar precioso: helechos, acebos, hayas y rocas vestidas de musgo se hallaban cerca del pilón de Lizarrate donde hemos podido observar algún que otro renacuajo.

Seguimos la marcha hasta encontrar la piedra del sacrificio y de allí al barranco de Legarobi. En este lugar comenzará la bajada de la pendiente por San Pedro y el regacho Usarán. ¡Ha sido una odisea! El barrizal del regacho por el que hemos bajado nos ha hecho perder el equilibrio a más de uno/a y andar con pies de plomo a todos/as  (en este caso bien dicho, por el peso del barro que llevábamos en los pies). A lo alto veíamos Garimendi o krezmendi.

Por fin terminamos en uno de los manantíos del río Iranzu. Nuestra meta era llegar al nacedero. ¡Ya lo hemos conseguido! Una vez logrado nuestro propósito quedaba el baño en «Los zampeaus». El agua estaba muy fría pero no ha sido obstáculo para que los más valientes se dieran un chapuzón y los demás nos refrescáramos los pies.

Nos esperaba el calderete en Iranzu y allí hemos ido después del baño. Los «peques» del colegio hacía rato que se encontraban en la explanada  ya que  han ido andando desde Abárzuza con sus profesoras y algunos padres y madres. Ha sido el momento de juntarnos todos/as y sentarnos a degustar el sabroso calderete que nos han preparado los cocineros y cocineras del colegio.

Otro año más nos hemos acordado de Fernando que disfrutaba un montón con estas marchas por el monte. Espero que al leer esta crónica puedas vivir con nosotros/as este día. Desde aquí te mandan los alumnos y alumnas de 6º un gran abrazo.

En la Galería encontraréis fotos del día.

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