Visita a “Motxila 21” en su local de ensayo

Cuando el grupo “Motxila 21” estuvo en Abárzuza el 14 de septiembre dando un concierto en el “Día por una escuela rural de zona”, nos invitaron a ir a un ensayo en su local. Por supuesto, aceptamos la propuesta… ¡sin dudarlo!
Dentro del proyecto que a partir de este evento surgió, los chicos/as de Pixela tenían diversas tareas. Una de ellas era organizar el viaje. Así es que han sido ellos/as los que han hablado con el representante del grupo por teléfono y usando el correo electrónico, han acordado el día y hora, han localizado la ubicación de la dirección en Google maps y planos convencionales de Pamplona, se han informado de los horarios de autobuses, hecho la reserva de grupo para este viaje, han confeccionado las notas a las familias, organizado los coches y grupos de niños/as en cada uno de ellos para ir hasta la estación de autobuses de Estella, han tenido que investigar también a cerca de los recorridos de las Villavesas, precio del billete, etc. (Imágenes). Además, tenían que hacer una entrevista al grupo, de forma que se la hicieron llegar con anticipación vía e-mail.
Ya todo bien preparado, el pasado martes 29 de octubre, un grupo de 20 niños y 2 profesoras salíamos emocionados/as y nerviosos/as de Estella, dejando a los padres y madres en el andén despidiéndose con bastante envidia…
En la estación de Pamplona nos esperaba Iñigo, nuestro profesor de música, y más tarde se uniría a nosotros/as, Jon, nuestro profesor de euskara. Nos acompañó una templada tarde de otoño, nubosa y bastante oscura. Recorrimos el casco viejo de Pamplona: Estafeta, Plaza de la Navarrería, Catedral (donde disfrutamos de dos estatuas del famosísimo artista Antonio López “Día y noche»), Plaza San José, El Redín –parada obligada para ver los fosos y merendar–, Ronda del Obispo Barbazana, visita al frontón Labrit y, finalmente en Villavesa, bajamos a la Txantrea.
Nos recibieron muy bien y, poco a poco, fueron llegando todos los/as componentes de la banda. Los chicos/as les hicieron la entrevista (pronto la tendréis en este blog) y, después de cantar “Zorionak” a Borja, comenzó el ensayo. ¡Suenan bien hasta ensayando! ¡Y qué ambiente! Con el profesor de euskara habían traducido tres de sus canciones más míticas y, en “gran formato”, se las regalaron (Imágenes). Nos invitaron a que las cantásemos con ellos/as y, aunque un poco “impresionados” por la situación, los chicos/as de la escuela también se animaron.
El tiempo pasó muy rápido. Ya de noche, nos despedimos en la puerta del local, y nosotros/as, todavía con la emoción en el cuerpo, nos dirigimos hacia la Villavesa. Fue una tarde inolvidable, de las que se quedan enganchadas en el bolsillo…

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