El jardín de los cinco sentidos

Hemos construido el jardín de los sentidos.

Con barro, cada niño/a hizo su pequeña vasija, llena de relieves y con formas muy especiales, de forma que al tocarla –haciendo uso del tacto– nos ofreciera muchas sensaciones. Después, la pintaron con colores muy vivos –la vista disfruta viéndolas–; y finalmente plantaron semillas de perejil, muy, muy pequeñitas. Cuando crezcan y pongamos la maceta en la ventana, oiremos –gracias al oído– al viento jugar con sus hojas; con el olfato, oleremos el característico olor del perejil y cuando nos comamos alguna hojita, el gusto nos dirá ¡qué «rico-rico» está !, como Arguiñano… (ver más imágenes)

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