¡Ya tenemos nuestras primeras hortalizas!

Seguimos trabajando en la huerta. El otro día realizamos diversas tareas en la huerta con Carlos, que nos ayuda y enseña.

En primer lugar, limpiamos las trampas ecológicas que ya estaban llenas de insectos. Comprobamos que los insectos que quedan atrapados en la trampa azul y la amarilla son diferentes y que hay más en la amarilla. También constatamos que hay menos insectos atrapados en el invernadero que fuera. Después, volvimos a untar las botellas con aceite utilizado de cocina para que sigan funcionando.

Después, pusimos palos a los tomates. El aita de Andoni nos enseñó a atarlos con unas cuerdas con mucho mimo, para no estrangular a la planta. En el cuidado de las plantas de tomate también es muy importante saber podarlas. Nos mostró cómo debemos quitar los pequeños brotes que salen del tallo para que la planta no desperdicie nutrientes formando nuevos tallos y se centre en la formación de hermosas frutos.

Además, sembramos alubias. Hicimos pequeños orificios, echamos agua y, a continuación, cada uno puso media docena de alubias. Los tapamos con tierra muy fina y humus (esta tierra es muy buena porque deja brotar bien a las semillas, es muy rica en nutrientes y además su color negro hace que el calor se conserve más, ayudando a que germinen más rápido).

Finalmente, como era el día de la semana que nos tocaba riego, lo hicimos cogiendo agua de la fuente de la Zugarrondoa.

Había ya tres lechugas muy hermosas, dos verdes y una lechuga de roble. El otro día, los txikis ya cogieron y vendieron cuatro lechugas a los padres y madres. El viernes nos tocó a nosotros/as. ¡Qué ilusión! Al llegar a la puerta de la escuela, las vendieron enseguida… ¡Lechugas frescas, ecológicas, ricas-ricas! El dinero que obtengamos de la venta lo dedicaremos para comprar nuevas plantas. Quienes las han probado dicen que están ¡deliciosas! (Más imágenes aquí)

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