Bodegón de otoño

Ayer pintamos un hermoso bodegón de otoño. Sobre la mesa, una bandeja con membrillos, nueces y avellanas y un jarrón con unas ramas de hojas rojas.

Antes de comenzar hablamos de los membrillos, del árbol, si lo conocían, si tenían en sus casas, etc. Después, olimos estos frutos, disfrutamos de su textura, apreciamos su color, sus manchitas de colores, etc. Había cinco, así que también nos sirvió para hacer descomposiciones de este número. Aimar quería ver cómo era por dentro y probarlo: “Parece una manzana”. Decidimos que después de pintarlos, los abriríamos. Como era de prever, surgió el tema del dulce de membrillo. No todos lo habían probado, así que quedamos en que traeríamos a clase y todos/as lo degustaríamos.

Disfrutamos mucho con la sesión de pintura y los cuadros quedaron preciosos.

Simultáneamente, con Maite terminaron los ramos de plantas secas. Hace unas semanas, fuimos a la huerta donde cogimos plantas secas que las pintaron posteriormente en clase. Cada niño/a preparó una pequeña tarjeta con su nombre y ayer, formaron ramos, las ataron con un cordel y le pusieron la etiqueta. Después, los bajaron al hall de la escuela para ambientarla y para que todas las personas que entran a la escuela disfruten también con nuestros ramos.

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