Los huevos de las aves

Cuando comenzamos el proyecto, los niños/as se hacían muchas preguntas: “¿Cómo se hacen los huevos?”¿Dónde se hacen los huevos”, “¿Cómo se hace la cáscara?”, «¿Salen por donde la caca?», “¿Por qué de unos huevos sale pollito y de otros no?”…
Entre todos/as hemos conseguido huevos de muchas aves diferentes: periquito, paloma, gallina, codorniz y avestruz (¡Gracias de nuevo Ana, Silvia y a la Granja Basabere!).
Hemos leído cosas muy interesantes y curiosas con respecto a las huevos de las aves: cuántos ponen, dónde los ponen (no siempre en el habitual nido), quién los incuba, aves que “se aprovechan” de otras para que se los incuben o que los Entierran bajo un enorme montón de hojas para que “se incuben” con el calor que se produce al descomponerse las hojas (hicimos la reproducción de las medida del montículo de hojas y nos quedamos ¡boquiabiertos!…). También hemos visto imágenes y vídeos para comprender, dónde se forman los huevos, en qué momento aparece la clara, la cáscara, por dónde salen (cloaca), por qué es necesario el apareamiento de gallo y gallina para que del huevo tras la incubación nazca un pollito, etc.
Hemos realizado actividades de observación y experimentación de: formas, colores, texturas, etc. de los huevos que teníamos en clase. Tras la pausada observación, los dibujaron. Enseguida surgieron los comentarios en torno al peso. Decidimos pesarlos y anotar todos los datos en una tabla. Fue una actividad matemática muy interesante en la que, previamente hacían estimaciones de peso (cogiéndolos en las manos, por comparación) y luego lo constataban pesándolos. El más pequeño no llegaba al peso mínimo que percibía la báscula, por lo que realizaron un ejercicio de deducción para estimar el “posible” peso. Luego los clasificaron de menor a mayor peso.
Además, se les planteó que otras medidas podíamos tomar de los huevos. Surgieron dos propuestas:“alrededor “ (una intuición muy interesante del concepto de “perímetro” y así lo anotamos) y de “alto”. Para medir los perímetros se encontraron con la dificultad de la rigidez de la regla y pronto lo resolvieron buscando la cinta métrica. La medición de la altura fue muy complicada. Un niño pronto se dio cuenta de que no lo estaban haciendo bien, puesto que al poner la regla en vertical sobre la mesa “no medían desde el cero”. ¡Pero encontraron la solución descontándole a la medida final este fragmento! No obstante, los huevos se movían, no se ponían de acuerdo para fijar la altura… Con los huevos más pequeños decidieron hacerlo de otra manera: “tumbados” sobre la regla…
Todo esto que hemos aprendido, junto con una tabla con todos los datos recogidos sobre los huevos (eligen por votación la que más les gusta) lo pondremos en nuestro libro de las aves que día a día va completándose…

(Aquí podéis ver más imágenes de estos días aprendiendo con los huevos).

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