Hemos diseccionado un ojo de gato

 

Aimar nos ha traído un ojo de gato a la escuela para que lo veamos cómo es por dentro. Lo encontraron muerto en la carretera, se lo quitaron y hoy lo ha traído junto con guantes para todos/as.

Lo hemos visto con la lupa por fuera: todavía tenía un músculo de los que le sujetan al hueso que se podía apreciar muy bien, se veían las venitas que cubrían toda la parte trasera, el punto donde se había cortado el nervio óptico… Por delante, hemos apreciado la pupila, que estaba bastante abierta. Hemos comprobado que la córnea era muy dura, difícil de cortar incluso con el cuter. Después, hemos hecho una perforación en la parte trasera y ha salido todo el líquido que contiene el globo ocular, de color bastante oscuro, y el ojo ha quedado aplastado. Con la yema de los dedos, lo hemos tocado, y hemos podido sentir perfectamente el cristalino. Lo hemos sacado del ojo y…¡menuda sorpresa! ¡es como una pequeña lente! «Parece el cristal de lupa», «Es duro como un cristal casi»…

Ha sido una experiencia alucinante.  Aimar desde que iniciamos el anterior proyecto -«Viendo con otros sentidos»- quiso saber cómo era un ojo por dentro y su curiosidad quedo satisfecha con toda la investigación que hicimos. Pero hoy se ha quedado boquiabierto, le ha encantado.

Tanto que, Andrea ha dicho que le va a pedir a su primo un cerebro de jabalí y así poder diseccionarlo en clase (el cerebro también les causa fascinación… «¿Pero cómo es?», «De verdad, cómo es?»)

Podéis ver más imágenes aquí.

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