La calabaza de Halloween

Silvia, una ama de la escuela, nos trajo de su huerta cuatro calabazas gigantes, una para cada clase. ¡Muchísimas gracias!

Cuando nos dio la nuestra, lo primero que hicieron los niños/as fue cogerla, tratar de levantarla…¡era enorme! Hicimos estimaciones de peso pero no pudimos comprobar su peso real, porque el peso de clase no podía tantos kilogramos.

Otro día, con Edurne, la profesora de inglés, la vaciaron y guardaron todas las pipas. Cuando estén secas, las repartiremos para llevar a sus casas y guardaremos algunas para plantar en la huerta de la escuela.

Ayer, finalmente, con Begoña, cada uno/a hizo un diseño de cara y según ponían las cejas, los ojos, la boca, hablaron de cómo se sentía la calabaza, de los sentimientos que expresaba. Entre todos/as eligieron los que más les gustaba, los dibujaron sobre la calabaza y Begoña -que es una artista- la cortó.

Por la tarde, Edurne trajo dos velas grandes que las metió dentro y otras pequeñitas que pusieron alrededor. Con las luces apagadas…¡el ambiente era terrorífico!

Podéis ver más imágenes aquí.

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