Experimentos de flotación con sal

Una de las preguntas que se hacían los niños/as era por qué flotamos mejor en el mar que en la piscina. Para responderla, hemos realizado un experimento con agua, un huevo y sal.

La hipótesis era clara: cuando echemos sal al agua, el huevo flotará. Pero, ¿por qué? Entre todos/as han encontrado la razón: el peso del huevo no varía, así que lo que cambia es el empuje. De nuevo otra pregunta, ¿por qué el empuje es mayor ahora? Un niño ha dado una explicación buenísima (sin conocer el concepto de densidad)… El peso del agua que desaloja ahora el huevo es mayor porque tiene sal. Al realizar el experimento, se ha confirmado la hipótesis.

Y de nuevo otra propuesta: ¿qué tendríamos que hacer para que bajase? La respuesta mayoritaria: Quitar sal al agua. Pero ¿cómo?  No se puede; echándole azúcar… Finalmente a otro compañero se le ha ocurrido: echando más agua, «así le toca a menos sal»  (hablaba de disminuir la densidad). Han añadido más agua pero en el bote no cabía la suficiente. De forma que han cogido un bote más grande y al ir añadiendo más agua, hemos comprobado cómo, efectivamente, el huevo ha ido descendiendo de nuevo hasta apoyarse en la base del recipiente.

Más imágenes aquí.

Hemos realizado las traslaciones a nuestra vida, a los baños en el río o en la piscina y en el mar. Un niño nos ha hablado del Mar Muerto (en este enlace tenéis más información), que al tener tanta sal, la gente flota de forma increíble. Os dejamos un vídeo para que lo comprobéis.

 

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