Diseccionamos un corazón

El martes realizamos la disección de un corazón. El carnicero del pueblo, nos regaló uno. ¡Muchísimas gracias, Alberto! Le pedimos uno de cerdo pero nos dijo que creía que, por su tamaño, en el matadero le habían dado el de una ternera joven.

Ha sido una práctica muy interesante, aunque a algunos/as les haya resultado un poco desagradable. Hemos comenzado por ver y sentir su aspecto exterior, estimar su peso, pesarlo (¡medio kg!) y posteriormente, lo hemos abierto. Hemos podido comprobar el tamaño de los ventrículos -tan diferente del de las aurículas-, el grosor de las «paredes» de ambos ventrículos (en el izquierdo 3 cm y en el derecho 1 cm) y deducir la razón que lo explica, hemos visto con toda claridad las válvulas que separan aurículas y ventrículos así como las válvulas que impiden el retroceso de la sangre en las arterias aorta y pulmonar, percibir su textura…

Entre bisturí y tijeras, quizás tenemos a más de un cirujano/a o veterinario/a del futuro…

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